Posted by on Jul 29, 2008 in Blog | 0 comments

Llegó al local a la hora de siempre, pero esta vez estaba nerviosa, no era un día cualquiera. Se paró como siempre a la entrada, miro a un lado y al otro de la calle, dando pequeños golpes con el zapato en el suelo…

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Observaba inquieta cada rostro que encontraba su mirada, eran muchos los que la sonreían y saludaban, y ella, aunque absorta en sus pensamientos, les devolvía el saludo con esa preciosa sonrisa que con tanto sufrimiento aprendió. Miró una vez más a cada lado de la calle, fijó su mirada en la esquina de siempre como si fuese la última vez y se giró dando pequeños y silenciosos pasos hacia la entrada del local.

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Un tremendo bullicio de música y palabras se enredaban con el humo de cigarros y ahogaban el silencio e hicieron que por un momento volviera a la realidad de aquella noche donde los compromisos la esperaban. No hubo mucho tiempo para pensarlo porque en seguida una voz masculina irrumpió como un estruendo en su cabeza. “Por fin has venido, te estuve buscando” por un instante su respiración se detuvo, pero no, tan sólo una milésima de segundo le sirvió para saber que no era la voz que quería escuchar. Era Tony, el dueño del local, le comentó que le quedaban treinta minutos para su actuación, que fuese a prepararse, ella asintió con la cabeza y él se marchó hacia la puerta a saludar a sus clientes. En lugar de dirigirse tras el escenario, decidió dirigirse a su rincón de siempre en aquella barra vacía aún por falta de personal.

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Una vez allí se sentó y volvió de nuevo a sus pensamientos: “¿Qué habrá ocurrido?” Nunca quiso saber mucho sobre los negocios de Frank, prefería vivir en la ignorancia, creer que nada malo podía pasar pero, esa noche notaba algo, era tan extraño que no estuviera en la puerta con su flamante coche… De repente oyó su nombre por los altavoces, había llegado el momento de salir al escenario, cerró los ojos, suspiró y subió los escalones con paso firme. Comienza el espectáculo…

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Cogió el micrófono pero notó que su garganta estaba bloqueada, no le salía la voz, notaba las miradas de los clientes del local, dejaron de oírse las copas, las risas y el bullicio, poco a poco se fue haciendo un terrible silencio… Se ahogaba, ¿qué podía hacer?, pero de repente, cuando empezó a creer que tendría que abandonar el escenario, vio una sombra que le resultaba familiar…
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Era él, Frank, al fondo del local, en su mesa de siempre, ¿cómo era posible? ¡Hacía un minuto había mirado ahí y no le había visto! Le tenía lejos pero podía su sombrero y esa forma tan característica de fumar, con la cabeza inclinada y esa media sonrisa que ahora no veía pero que sabía que estaba tras la columna de humo que le rodeaba. Sonrió ampliamente al verle y noto como su corazón se agitaba y volvía a latir con velocidad, transmitiendo toda esa energía a sus pulmones, haciendo que brotasen las notas a su garganta y comenzó a cantar…

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Come on babe
Why don´t we paint the town?
And all that Jazz

I´m gonna rouge my knees
And roll my stockings down
And all that jazz

Start the car
I know a whoopee spot
Where the gin is cold
But the piano´s hot

It´s just a noisy hall
Where there´s a nightly brawl
And all That Jazz

Slick your hair
And wear your buckle shoes
And all that Jazz

I hear that Father Dip
Is gonna blow the blues
And all that Jazz…

- Pelo: Modelo Aimee de Maitreya
- Traje: Modelo Audrey de ALB DREAM
- Zapatos: Modelo Black Leather de Maitreya

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